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¿Cómo se utiliza el hilo dental?

¿Cómo se utiliza el hilo dental?

Te cepillas los dientes todos los días con un cepillo manual o eléctrico. Por desgracia, esto no impide que tus dientes estén en riesgo. Con el  cepillado no puedes llegar a todas las superficies dentales. Para  conseguir una buena limpieza bucal, deberías complementarlo con el  uso diario de hilo dental.  

Por desgracia, esto no impide que tus dientes estén en riesgo.

¿Es bueno o es malo utilizar hilo dental?

En realidad, usar el hilo dental tiene poco de malo y muchos beneficios.  El problema se genera si se utiliza de forma incorrecta, con riesgo de  dañar las encías, los dientes, el esmalte de los dientes… Por eso es  importante utilizar un hilo dental adecuado y saber cómo hacerlo. 

La gran mayoría de los dentistas están a favor de su uso porque  previene la acumulación de sarro, disminuye el riesgo de desarrollar  gingivitis, así como otras enfermedades en las encías, y previene la  caída de dientes. 

Si no lo utilizas, las partículas de comida se acumulan entre los dientes y, a la larga, pueden aparecer problemas en las encías, acumular sarro,  perder dientes, e incluso sufrir infecciones.

¿Cada cuánto tiempo debo usar el hilo dental?

Lo recomendable es utilizarlo dos veces al día. Y, al menos una vez  cada 24 horas. 

Mejor después de cada comida. Lo habitual es hacerlo después de  cenar, especialmente si comes fuera.  

Usa el hilo dental entre 3 y 5 minutos. Y, por supuesto, como sucede  con tu cepillo de dientes, no lo compartas con nadie. 

Deja su uso para el final, cuando termines el cepillado. Y, no te vuelvas  a cepillar después. 

Un fallo común es sostener el hilo con los mismos dedos que se utilizan  para manipular el hilo. Puede no ser un problema cuando estés  pasando el hilo dental por los dientes frontales, pero, te costará  alcanzar los de atrás. Por lo tanto… 

¿Cómo se utiliza el hilo dental?

¿Cómo uso el hilo dental?

Primero, lávate las manos. 

Enrolla un poco de hilo dental alrededor de tus dos dedos medios.

Sostén el hilo restante entre los dedos índice y pulgar (estos dedos  serán los que manipulen el hilo dental) y una pequeña cantidad en el  dedo medio o índice de la otra mano. 

Divide las dos tareas: sostener el hilo y usarlo. 

Inserta el hilo dental entre los dientes, con un suave movimiento de  frotamiento, hasta que toque la línea de las encías. 

Deslízalo suavemente entre la encía y el diente. No frotes con  demasiada fuerza. Hazlo poco a poco, hasta llegar al fondo. 

A continuación, frota el hilo dental hacia arriba y hacia abajo. 

Repite este proceso con cada diente restante, con hilo dental nuevo y  limpio, claro está. Para ello, ve desenrollando una nueva sección de  hilo dental en el dedo de la mano, mientras enrollas el hilo usado en el  dedo de tu otra mano. 

¿Qué tipos hay?

Solamente existen dos tipos de hilos dentales. 

Multifilamento: un hilo dental fabricado en nylon o seda. Monofilamento: compuesto de caucho, plástico o politetrafluoroetileno.  

El que más se usa es el de nylon. Lo encontrarás de varios tipos,  espesores y de sabores varios. Además, te lo ofrecerán encerado y sin  encerar. La cera facilita un mejor deslizamiento entre los dientes.  

Existe otra opción: la cinta dental. Una cinta ancha y plana, de nylon,  encerada o no. Al ser más delgada, podría ser más fácil de introducir  entre los dientes.  

Por cierto, si tienes puentes fijos o aparatos de ortodoncia, lo  recomendable es que uses un hilo de seda específico conocido como  Super-floss. 

Como ves, es cuestión de gustos y de probar.

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